Me preocupa la vejez, me asusta, me aterra y la descubro pegada a mis huesos, en el dolor de cada mañana, en la ceguera de mis ojos, en el cansancio que se acumula a lo largo del día, en ese dulce abrazo del sueño que ha de tener algo de similitud con la muerte. La descubro en los minutos que pasan inexorables porque se acumulan y entonces se hacen más pesados y ya no se resbalan sino que penetran, se escurren como la humedad entre los poros de mi cuerpo todo, al fin y al cabo sólo para descubrir que la vejez no se cuenta por años sino por muertos.
Tuesday, January 16, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

5 comments:
¿Pero qué te importa ser viejo, si tu barba blanca y tus ojos enfermos siguen despertando pasión en esta señorita de corta edad que te adora y te ama con locura?
No te la tomes así, imagínate los viejos que están solos y que están muertos porque han dejado de sentir pasión por la vida, por el amor, por un libro, por comer una paleta de hielo, por ir al cine, por caminar abrazado a la persona que amas. Preocúpate cuando eso se vaya de ti.
Hola, Soy Hipatia (Homo Sapien).
He estado leyéndote. Me encanta todo lo que escribes. Respecto a la vejez...es cierto, yo tengo ya una artrosis avanzada, que todavía no me deforma, pero duele. Veo mal, pero me río mucho cuando me pongo gafas superpuestas, una encima de otra, a modo de bifocales, y parezco majareta. Pero hay una cosa que no cambiaría por toda la juventud ni la lozanía ni la ausencia de dolores, y es la evolución intelectual que produce llevarse puesto durante años. ¿Tú te has dado cuenta de tod lo que que cabe en esta cabeza humana? ¿De todo lo que se nos ocurre? ¡Es fascinante!. ¿Por qué no intentamos envejecer Juntos? Tú me cuentas y yo te cuento...Por cierto, no sé cómo estará hoy la luna, pero, tú ahí y yo aquí, le vemos el mismo semblante... Gracias por preocuparte por mi hija Helena. Hoy es el primer día que no tiene fiebre. Mañana irá ya al colegio. Recibe un beso.
Hola Constante: Gracias por tu vista a libro de arena. Respecto a Kierkegaard, yo lo leí en una época en la que empezaba a leer
-tenía 25 o 26 años- con fruidez. Era bastante inculta en el más amplio sentido de la palabra. Siempre había sido muy reflexiva, de modo que estaba acostumbrada a pensar y a anlizar; el problema era que no había tenido maestros y mi forma de expresar las cosas era limitada. Tanto Sören como Unamuno pusieron palabras hermosas y profundas a mi colección de pensamientos. Por este motivo les estoy tan agradecida. También sucede que cuando no hablas de ciertas cosas con nadie, no puedes comparar ni recibes datos de otros que también han pensado sobre lo mismo. Al ver que teníamos pensamientos comunes me sentí menos pequeña, como uncida con un poco de inteligencia, que no sabía que la tenía. Ahora voy a leer con Apple, el diario íntimo. Lo leí hace 25 años, durante aquélla época de confusión y extrema soledad. Quiero experimentar qué siento después de haber puesto un cierto orden en mi desván privado. ¿Podrías leerlo y cometarlo conmigo? ¿Quieres? Apple me ha mandado una copia que puedo enviarte. Además, puedes leerlo en la web el Cervantes Virtual. Si te animas, dímelo, Y si no te decides no pasa nada; ya te iré comentando mis impresiones.
Un beso, amigo.
Hace mucho que no te veo. ¿Qué tal andas? Un beso.
Post a Comment